No contento con subir una vez, lo hice dos veces en el mismo día. Llevabamos algunos metros bajados cuando Gonzalo reparó en que nos faltaba su bastón, que había tenido a bien dejarme en la subida. Nos faltaba porque me lo había dejado en la cima.

Esta foto es la prueba de que subí los equis metros que habíamos bajado en busca del bastón que sostengo en mi mano izquierda. Desde el Mulhacén. 3 de abril de 2010.
No hay comentarios:
Publicar un comentario