
El Teide, 26 de octubre de 2009
Este pedrusco es uno de los denominados Huevos del Teide. Su denominación geológica es el de Bolas de Acrección. Para comprender porque estas rocas enormes pueblan la parte media y baja del volcan lo mejor es imaginarse una bola de nieve. Al igual que esta rueda y rueda sobre un manto de nieve y se hace cada vez más grande, en los volcanes puede ocurrir que al caer la lava por una pendiente pronunciada alguna porción ya solidificada empiece a rodar sobre el manto de lava, por efecto de la gravedad. A medida que va rodando va incorporando nuevos fragmentos de lava y se va haciendo más grande. Al final resulta lo que vemos en la imagen, un pedrusco de considerable tamaño.
Se da la circunstancia de que algunas ruedan y ruedan y superan a la propia lengua de lava, yendo a reposar sobre un terreno que nada tiene que ver con su origen, como es el caso de las superficies claras de piedra pomez del Teide.
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